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4 PROPUESTAS COEDUCATIVAS PARA EMPEZAR A TRABAJAR POR UNA CIENCIA IGUALITARIA CON CHICOS ADOLESCENTES

Hace unos meses desde Sorkin comenzamos un proceso de reflexión en torno al trinomio masculinidad-ciencia-adolescencia desde un punto de vista coeducativo, del cual nuestro compañero Unai dio cuenta en esta entrada del blog. Como punto de partida, una preocupación compartida con personas educadoras en las formaciones realizadas hasta entonces: apenas existen investigaciones/iniciativas/proyectos centrados en trabajar específicamente la ciencia y el seximo con los chicos adolescentes.    

Para remediar la situación, decidimos poner en marcha un proceso de reflexión propio desde Sorkin, con la colaboración de un grupo de hombres y mujeres que trabajan en el ámbito científico-tecnológico. Así, por un lado, en los últimos seis meses hemos realizado entrevistas a cinco hombres que tienen vínculos con la ciencia, tecnología, igualdad y educación, y por otro, hemos realizado dos talleres mixtos con mujeres y hombres de esos mismos ámbitos (el primero en Bilbao el 24 de enero en el marco de la escuela de activistas del Ingeniería Sin Fronteras del País Vasco y el segundo en Barakaldo el 23 de febrero, en el marco de las jornadas "Saberes y Ciencia: experiencias coeducativas transformadoras en educación secundaria") .

En estos momentos en que estamos a punto de dar por finalizada la primera fase del proceso, queremos compartiros 4 propuestas que han derivado de él. Se trata de propuestas coeducativas para empezar a trabajar por una ciencia igualitaria con chicos adolescentes, que prevemos serán líneas de trabajo futuro en las que tendremos que seguir ahondando (las tres primeras son propuestas generales y la cuarta es una propuesta propia, ligada estrechamente al enfoque de trabajo de Sorkin): 

1. Partir de cero empezando por nosotros mismos y por aquello que no vemos
Repensar nuestras prácticas: tenemos claro que queremos fomentar relaciones igualitarias entre los y las jóvenes, pero ¿cómo nos relacionamos las personas adultas? Darnos cuenta del currículum oculto, es decir, las actitudes y comportamientos que suelen pasar desapercibidos en la educación, como por ejemplo: dar un trato diferente al alumnado en función de su género, esperar comportamientos diferentes de chicos y chicas, etc. 

2. Señalar la ausencia de referentes femeninos y la sobreabundancia de referentes masculinos
Además de tomar conciencia de la falta de referentes de mujeres, debemos indagar acerca de la sobreabundancia de referentes de hombres así como preguntarnos ¿qué mujeres hubo a la sombra de esos científicos? o ¿en qué situación estaban las mujeres en aquella época (acceso a la educación, roles sociales...)? Además de eso podemos:

  • * Mostrar los privilegios de los hombres que operan en la ciencia (por ejemplo las diferencias de expectativas que hay hacia mujeres y hombres y cómo ello repercute en su rendimiento escolar y/o profesional)
  • * Desenmascarar actitudes sexistas que se han dado a lo largo de la historia en la ciencia (por ejemplo, actitudes misóginas de grandes pensadores)

3. Romper con los estereotipos que construyen realidades
Desnaturalizar los estereotipos en relación a las capacidades y habilidades de las personas en función de su género (por ejemplo, la idea de que los chicos son buenos para la mecánica y las chicas no; que los chicos no sirven para cuidar a los demás y las chicas sí…). Crear otro tipo de referentes en los ámbitos de la ciencia y la tecnología: así como son necesarios referentes femeninos en los ámbitos masculinizados, también se necesitan referentes masculinos en los ámbitos feminizados  (hombres enfermeros, cuidadores…).

4. Fomentar nuevas formas de entender la ciencia que pongan la vida en el centro
Reflexionar acerca de la ciencia como construcción social que es, visibilizando las relaciones de poder que hay tras su concepción. Visibilizar la ciencia que hay en los saberes que tradicionalmente han estado en manos de las mujeres (y de los sujetos que no encajan en la masculinidad hegemónica), saberes imprescindibles para la sostenibilidad de la vida y que sin embargo han quedado fuera de la ciencia legitimada. Algunas ideas para llevarlo a cabo:

  • * Visibilizar la ciencia que hay en las tareas de cuidados
  • * Relacionar la ciencia con el arte, la historia o la cultura, desde un cuestionamiento que parta de una perspectiva feminista y trate de desjerarquizar las diferentes ramas del conocimiento.
  • * Fomentar la corresponsabilidad en las tareas de cuidados, incentivando a su vez masculinidades que se alejen de la masculinidad hegemónica. 
  • * Introducir otros saberes, temáticas y espacios que suelen quedar fuera del currículum escolar, como los saberes campesinos o la agricultura.
  • * Resignificar otros contextos de aprendizaje, como el comedor escolar, la huerta, el hogar o la naturaleza.
  • * Valorar y visibilizar otras formas de hacer ciencia que van más allá de las formas de hacer de la masculinidad hegemónica,  como formas de transmisión del conocimiento de manera oral, tareas divulgativas o pedagógicas, etc. 
  • * Trabajar desde un enfoque pedagógico basado en educación vivencial y crítica que parta de las propias emociones y favorezca que tanto chicas como sobre todo chicos incorporen esas habilidades y comportamientos en su día a día, naturalizando que pueden expresar lo que sienten y sentirse vulnerables.

Esas son solo algunas pinceladas de lo que ha dado hasta ahora el proceso. Con más preguntas que respuestas, lo único que tenemos claro es esto: nos queda mucho por investigar y estamos, todavía, al principio del trayecto. Avanzaremos paso a paso hacia el horizonte de una ciencia igualitaria. ¡Mil gracias a todas las personas que nos estáis acompañando en este caminar!
 

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